Carta abierta a Daddy Yankee.

Daddy Yankee Adolfo Hitler

Mira, Ramón Luis alias, los músicos profesionales te hemos tolerado lo suficiente y tendré, por mi formación y experiencia, la arrogancia de combatirte en un terreno que ni siquiera conoces, en el nombre de mis colegas y con la misma actitud que nos ofreces. Es decir, ganaste, ya que me voy a rebajar al máximo, aunque a eso no te puedo ganar.

Los músicos de carrera hemos estudiado con demasiada disciplina y esfuerzo, con plata que no tenemos y en situaciones límites que no conoces, durante décadas, para que un adefesio aterrizado, engafado e ignorante, con un peinado de mal gusto y tres botoncitos digitales, como tú, nos venga a aleccionar.

Si me detengo a darte importancia es porque tienes fama (que es otra cosa). Si fueras un muerto de hambre en tu barrio a nadie le inmutarían tus opiniones mal informadas. Y el mundo sería un lugar mejor. El problema es que muchos escuchan lo que dices y te emulan. Tienes el poder de influenciar a mucha gente y no lo has ejercido con responsabilidad (como el dictador que mencionas).

Y es aquí que empieza tu calvario: el ridículo, algo que te ha dado plata pero que nunca has conseguido asumir. Y perdóname que te tutee, pero tu torpeza y mi superioridad tanto artística como humana me lo permiten. Muchos músicos son dóciles, pero yo no.

Yo me atrevo a hablarte con una violencia fundada en la sabiduría como se atrevió Beethoven, alguien que tú jamás podrás combatir. Él es Chuck Norris y tú el ratoncito Pérez disfrazado de narco. Yo a ti te voy a partir el orto en el terreno del arte y si es necesario y te me acercas demasiado, también tu hocico, por faltón y por feo.

Has contaminado, con tus himnos maltrechos, el imaginario de la juventud. Les has hablado en el nivel más animal y rastrero posible. Eres incapaz de poesía, eres un nihilista dilatado que ni sabe lo que es el nihilismo, una especie de Forrest Gump sin corazón ni suerte. Y trabajas en pos de una gran insensibilización mediática, semántica, artística y humana.

Eres colaborador de las industrias invasivas que se comen al planeta y propones poco más de lo que puede proponer cualquier invertebrado: sexo. El reggaetón no es ningún género musical, es una moda. No presenta suficientes rasgos musicales para ser un género, pero sí fomenta la violencia de género.

Se pudo pensar que eras solo un negociante, un farsante hábil como la gran mayoría de los que lanza la industria, y que estabas en esto porque te faltaban valores. Pero ahora se sabe que también te falta cultura.

Eres tan tonto que no sabes ni el testaferro que eres, ni de quién lo eres, ni el papel que llevas. Abriste la boca en el peor momento y te metiste con los que no eran: ahora mira cómo te escupe la historia.

Has dicho, para los que no han tenido la desgracia de toparse con tus palabras en las redes sociales: “si la música urbana es un veneno para la sociedad, la música clásica entonces es peor, partiendo de que la música preferida de Adolfo Hitler era la clásica”. Con semejante barbaridad, no sé si sabrás que te has atraído muchos enemigos.

Para que sepas, a Hitler le gustaba Wagner, cuya música pertenece al romanticismo tardío, ya que el período clásico culminó antes de que Wagner naciese en 1813. El reggaetón, de haber existido en 1942, se habría muerto de una sobredosis de Zyklon-B, pues así acabaron algunos adeptos del swing que era la música joven de la época, incomparable con tus lúbricas elucubraciones.

Nosotros sabemos lo que tú quisiste decir por “música clásica”, pero también sabemos que no eres merecedor de la apelación de músico y que eres el retrato vivo del hombre unidimensional de Marcuse. Eres, además, machista y arribista y tu perversidad es nula e inútil. Más perverso fue Carlo Gesualdo que le hizo a su mujer lo que yo te haría a ti.

No tienes idea de lo atrevido que es lo antiguo, de lo loco que es lo antiguo, de lo anticonformista que es lo antiguo, de lo novedoso que es lo antiguo y de lo enriquecedor de su existencia. Pero, como dijo Mateo en 7:6, "No deis lo santo a los perros, ni echéis vuestras perlas delante de los puercos, no sea que las pisoteen, y se vuelvan y os despedacen".

Lo más evidente, Ramón Luis, es que no podrás con nosotros. Eres como una hormiguita al lado de lo que te atreves a criticar. Lo que criticas es inmortal y ha pasado la prueba de decenas de guerras y de siglos de cambios sociales. Lo que el maestro Molina te dijo, te lo dijo porque él sabe y a él no le puedes engañar. A mí tampoco. Tú no sabes ni lo que es la tónica, que es casi lo único que usan tus canciones.

El maestro Molina es demasiado temperado en su crítica al afirmar que tu música es veneno. Tus creaciones, que ni son tuyas ni son creaciones, son un cáncer que está acabando con la música y con la sociedad. Ojalá René te ponga en tu sitio, pues si me das la oportunidad, yo no tendré el temple de no retirarte de la circulación, de la misma manera que hubo que retirar a Hitler. Y, habiendo dicho esto, te has ganado el Punto Godwin con honores.

¡Pero si haces la apología de lo que glorificó Hitler: el espectáculo de masa! ¡Pero si fue su lacayo Goebbels quien diseñó la plataforma en que hoy día te encaramas! ¡Pero si te haces llamar “Big Boss”, imagen del gangsterismo y lo criminal, trayendo más miseria ética a un continente azotado por la guerra y el hambre!

¡Pero si eres el que puso el reggaetón a la moda en América Latina, substituyendo su riqueza rítmica, melódica y armónica por tus marchas militares para fornicar en el anonimato! ¡Con tus letras has glorificado lo banal y lo dañino, sobre todo lo que daña el alma humana, has deshecho casi cien años de progreso en materia de equidad y dignidad de la mujer y has demostrado ser un homófobo retrógrado!

¡Eres culpable y debes ser juzgado duramente! ¡Vuelve a tu barrio y agradece que solo te dieron en la pierna y en el brazo! ¡Puedes manejar un autobús o retirarte con tu plata donde te plazca! ¡Pero deja ya de jugar a ser músico – ya nadie te cree!

Fracasaste en el béisbol y ahora en la música. Has fracasado como portorriqueño porque te dices yankee. Procura no fracasar en la vida cuando se te acaben las neuronas de todo el perico que te metes. No intentes existir. No nos provoques más, payaso de poca monta. 

Los músicos de este planeta, como diría el ilustre Jodorowsky, te EXPULSAMOS DE LA REALIDAD.

Fuente: Dmentiauniversalis

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